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SANGREyLITERATURA

SIGNOS SIN TRADUCCIÓN

SIGNOS SIN TRADUCCIÓN

     I.- Signos, semiosis y semiótica. Los griegos tan dados al pensamiento mágico, en el que todo tiene un destino inexorable, acudían a los diversos oráculos; ahí se leía todo Signo (Semeion): cualquier objeto o acontecimiento, usado como evocación de otro objeto o hecho. Un griego ilustre, Galeno, dejó a los médicos el nombre y la Semiótica, que es la parte de la medicina que se encarga de interpretar los signos (objetivos y subjetivos) que se manifiestan en el cuerpo y el alma del hombre. El filosofo norteamericano Charles Sanders Peirce (1839-1914), en su búsqueda de la verdad pragmática dio otro enfoque a la Semiótica, al considerarla la doctrina de la naturaleza esencial y las variedades fundamentales de las posibles Semiosis (uso y  combinación de los signos). El filólogo suizo autor de: Curso de lingüística general. Ferdinand de Saussure (1857-1913) fue más allá y propuso que la comunicación es un sistema de signos con el que expresamos ideas, en el que la diversidad del alfabeto esta supeditada al tipo de lenguaje empleado: hablado, escrito, corporal. El siguiente paso fue el dado por Morris en sus. Foundations of the theory of signs (1938), al dar otra connotación a la  Semiótica y tenerla por la ciencia que estudia la vida y el uso de los símbolos en el seno de la vida social; para esa, su tarea fundamental la   Semiótica ha de dividirse en tres partes, (o dimensiones) Semántica: que considera la relación de los signos con los objetos a que refieren; la Pragmática, que considera la relación del signo con los intérpretes  y la Sintáctica, que considera la relación formal de los signos entre si.

 

     II.-Signo, significado y significancia. Todo signo, tiene un(os) significado(s), el cual cambiará a la par con la persona o sociedad que lleve al cabo la interpretación; así el significado del signo puede ser magnificado o insignificante (Significancia) para un  individuo, una parte de la sociedad, o la sociedad en su conjunto. Acorde con ello, el alemán naturalizado estadounidense, Herbert Marcuse (1898-1979) en su libro El hombre unidimensional teoriza (filosofa, dice él) sobre las formas del decir y de cómo se consiente -conciente o inconscientemente- se deforme a la palabra para que ésta lleve o conlleve , implícito o no, otro(s) significado(s). La repetición de palabras solas o agrupadas en oraciones cortas   (concisas) da lugar a la palabra u oración argumento. Según Marcuse, los acomodos de la palabra dependerán de quien  es el emisor y quien el receptor; así, cuando sea un político el que hable se escucharán cosas como: los mexicanos y las mexicanas... ¡hoy!  ¡hoy! ¡hoy!

     Por último he de mencionar -en apoyo de ni razonamiento- que el escritor italiano Umberto Eco, al abordar en su ensayo: La vida social como un sistema de signos, hace una petición incondicional -al igual que yo-: “Estudiar a la cultura como un fenómeno de comunicación, por lo que todos los aspectos culturales pueden estudiarse como elementos  de contenido de la comunicación, que presupone el uso semiótico de cualquiera de sus elementos: sonidos, imágenes, objetos reales, cuerpos...  Y al decir yo  “cultura” me estoy refiriendo a una determinada noción antropológica de cultura y no a la concepción pequeño-burguesa, para la que consiste en una colección lucrativa de conocimientos librescos.

 

     III.- Sintaxis de las reuniones culturales. Debemos entender que Sintaxis es cualquier ordenamiento, sistematización de partes y formas (combinaciones) de signos entre si a base de reglas determinables y lógicas de un  lenguaje X. De ahí, que exista la sintaxis de los alfabetos fonéticos, de la gramática, de las notas musicales, de los  rituales de etiqueta, del lenguaje de los  sordomudos, de la  telegrafía, de las figuras geométricas, de las  fórmulas científicas, de las señales de tránsito, de los mapas, del desenvolvimiento de los actores culturales en la sociedad, del desenvolvimiento -diferente y actuado de los mismos actores culturales- en las reuniones culturales, de los  sistemas retóricos y recursos estilísticos que utilizan estos actores culturales para comunicarse.

 

     IV.- Ventaneando. En Acapulco hay un médico -cuyo ombligo quedó en Oaxaca- que es especialista en Medicina nuclear , maestro universitario, promotor del cine universitario de calidad y uno de los creadores del concurso de cuento más importante de Guerrero: el José Agustín. A invitación de este personaje, accedí a ir a mi primera reunión cultural, y a la segunda, pero no a la tercera; aquella en que mi colega médico diagnóstico al proyecto cultural del Ayuntamiento de Acapulco en disfunción orgánica múltiple (moribundo) y con manejo de terapia intensiva.

     Debido a mi desempeño laboral he tenido que estar en diversas reuniones, a saber: del magisterio, sindicales, médicas, y ahora -en Coyuca- hasta con sismólogos. Pero  es en las dos reuniones culturales a las que asistí, en donde escuché el mayor número de lugares comunes, modismos, muletillas, falacias, barbarismos, pleonasmos, silepsis, anfibologismos, cacofonías, perífrasis, circunloquios y el empleo constante de la adjetivización peyorativa. Tal fue mi sorpresa que casi me pasa lo que a Príapo cuando sorprendió a las brujas Canidia y Sagana invocando a las Furias y a las Sombras en el bosque: del  susto se le escapó un sonoro pedo. El dichoso signo gaseoso hubiera sido un buen ejemplo del significado y la significancia que tienen para el grueso de la población las reuniones culturales. Esta historia, continuará...

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